El ministro de Obras, Servicios y Transporte Público de la Provincia, Marcelo Nazur, respondió los conceptos vertidos a través de LA GACETA por el ingeniero Raúl Natella, quien había explicado en "Pareceres" que "la falta de capacidad en la función pública no es un accidente: es una decisión política". "Cuando esa práctica se repite las consecuencias las paga toda la sociedad, con atraso, pobreza, obras que no se hacen y oportunidades que se pierden", había señalado Natella.

"El Ministerio de Obras Públicas bajo la conducción del gobernador Osvaldo Jaldo lleva dos años y medio ejecutando obras en cada rincón de la provincia, con fondos provinciales propios y una provincia financieramente ordenada", afirmó Nazur en el texto enviado a este diario.

Además, refutó las duras críticas efectuadas por Natella, quien había dicho que "sin idoneidad, planificación y continuidad resulta imposible sostener proyectos serios y políticas públicas de largo plazo"; y que "ninguna administración puede aspirar a resultados eficientes cuando colocan a personas sin la preparación, experiencia o competencia necesaria para ejercer funciones de gobierno". 

"Durante décadas -respondió Nazur-, Natella no ejerció otra función conocida que no sea dentro del propio Estado que hoy critica. Sus cargos públicos documentados incluyen: secretario de Obras Públicas de la Provincia durante el gobierno de Ramón Ortega (1991–1995): administrador de la Dirección Provincial de Vialidad durante el gobierno de Miranda; asesor en materia de obras en la Municipalidad de San Miguel de Tucumán; y funciones en la Unidad Ejecutora de Tucumán. Son 30 años de sueldo del Estado; 30 años de acceso a los resortes de la planificación y la obra pública tucumana. Y ninguna obra de relevancia que pueda mostrar como resultado de toda esa trayectoria", expresó el ministro en un texto enviado a LA GACETA.

Nazur aseveró luego que "sobre su gestión más emblemática, la Secretaría de Obras Públicas del gobierno de Ortega, pesan más de 17 denuncias por hechos de corrupción, entre ellas: la privatización irregular de Aguas Corrientes (exDIPOS, hoy SAT), millonarios contratos de publicidad oficial sin licitación transparente, y la venta del Banco de la Provincia de Tucumán".

"Coincidimos con el concepto de que el verdadero problema no es la cantidad de estado sino su eficacia. Lo que no podemos dejar pasar es que quien lo escribe fue parte central de ambas patologías. El gobierno de Ortega no fue ni eficiente ni austero: fue pródigo en anuncios, generoso en contratos con privados allegados, e incapaz de dejar una sola obra propia de envergadura. La ineficacia del Estado no es un descubrimiento de Natella. Es, en parte, su legado", afirmó Nazur.

Refutó luego los dichos del ingeniero respecto a que "abundan los anuncios y las inauguraciones de pequeñas obras". "Tiene razón en el diagnóstico histórico. Y la historia tiene responsables concreto: el gobierno del que Natella formó parte abandonó la Gobernación con más de dos meses de salarios impagos a los empleados públicos, con las arcas vaciadas, con una deuda millonaria acumulada, y -dato que la historia no puede ignorar- entregó el poder a Antonio Domingo Bussi. Ese es el punto de partida real del deterioro que hoy describe con tanta elocuencia", enfatizó.

Contestó además lo relacionado a las rutas y caminos de Tucumán. "El estado de la red vial provincial es una herencia acumulada de décadas. Durante el período en que Natella fue Administrador de Vialidad, ¿qué índice de conservación dejó? ¿Cuántos kilómetros de rutas mejoró? ¿Qué planificación de largo plazo implementó? La Dirección Provincial de Vialidad sostuvo la red caminera tucumana gracias a su estructura técnica propia, no gracias a las gestiones políticas que la condujeron. En este gobierno, la inversión en rutas y caminos es concreta, medible y verificable en el territorio. Hoy, con dos años y medio de gestión, contamos con más de 160 kilómetros de ruta primaria repavimentadas a la fecha. Eso quiere decir que se hicieron más de 65 kilómetros por año", consignó.

También se expresó respecto a los dichos de "funcionarios sin idoneidad". "Tengo plena coincidencia en el principio. Lo que resulta llamativo es que quien lo enuncia integró un gobierno que privatizó Aguas Corrientes (ex-DIPOS) en condiciones que la justicia tucumana investigó; vendió el Banco de la Provincia de Tucumán; adjudicó millonarios contratos de publicidad oficial sin transparencia verificable; e Infló la planta de empleo público", apuntó. Y planteó que "si eso es idoneidad, se entiende por qué Tucumán tardó décadas en recuperarse". 

"Resulta curioso que quien integró un gobierno que tomó decisiones 'audaces' como privatizar el agua, privatizar el banco provincial y endeudarse sin contrapartida de obra, hable hoy de audacia. Esas decisiones audaces las pagaron los tucumanos durante generaciones. La audacia que esta gestión practica es diferente: invertir con fondos propios, ordenar las finanzas y construir", dijo Nazur.

Y prosiguió: "estoy de acuerdo también que ninguna provincia se desarrolla de la espera permanente". "Por eso, esta gestión no espera: ejecuta con fondos provinciales. Y precisamente por eso tiene autoridad para responder este artículo".

"¿Cuál fue la gran obra que el ingeniero Natella puede mostrar de todos sus años en el Estado? ¿La Terminal de Ómnibus? Construida con capital privado y una consultora internacional, no con gestión de Obras Públicas provincial. ¿La Avenida Perón? Dirigida y ejecutada por la Dirección Provincial de Vialidad, organismo técnico que funcionó a pesar de -no gracias a- las conducciones políticas de turno", aseveró.

Además, Nazur reclamó al ingeniero que indique "cuál es la obra y la planificación que lo enorgullece de sus treinta años de sueldo público". Y señaló que, en contrapartida, "el Ministerio de Obras Públicas bajo la conducción del gobernador Jaldo lleva dos años y medio ejecutando obras en cada rincón de la provincia, con fondos provinciales propios y una provincia financieramente ordenada". Y enumeró luego obras en rubros como seguridad penitenciaria, viviendas, la remodelación del aeropuerto, el acueducto de Vipos y la doble terna El Bracho-Villa Quinteros.

"Tucumán necesita debate serio sobre su futuro. Ese debate lo aceptamos y lo buscamos. Pero la credibilidad para darlo requiere coherencia con la propia historia. Quien pasó treinta años dentro del Estado tucumano, ocupó sus cargos más importantes en materia de obra pública, no ejerció otra función conocida que no sea la pública, y no puede mostrar una sola obra de realización propia de relevancia, no tiene autoridad moral para dar lecciones de planificación", señaló Nazur.